De la calidad SAGRADA a la misión FAMILIAR.
Nos llamamos SAGRADA. Comenzamos hace casi 10 años en Madrid dando de comer a cientos de familias. Fuimos una de las primeras carnicerías en vender carne online y, con el tiempo, nos convertimos en una de las marcas cárnicas más reconocidas de la ciudad.
En la pandemia entendimos que la digitalización no era solo vender por internet, era una oportunidad de acercarnos verdaderamente a un nuevo público. Y nos acercamos. Tanto que hoy damos servicio a más de 200 restaurantes y a miles de familias en Madrid.
Pero llegaron nuevas crisis y, con ellas, la pérdida de poder adquisitivo de muchos madrileños. La gente fue dejando de lado la ternera. El consumo de pollo y de cerdo subió como nunca antes. Preguntamos a clientes, amigos, familiares, y todos coincidían: acomodaban sus compras por la subida constante de precios.
Nos habíamos posicionado como marca premium, y no podíamos seguir siendo una opción para unos pocos. Durante años construimos un trato y un servicio de calidad indiscutible. Pero nuestro precio también seguía siendo elevado, por eso entendimos que había que cambiar. Y cambiamos.
SAGRADA FAMILIAR y la inteligencia comunitaria.
Comprando juntos, podemos acceder a la carne que individualmente resulta más difícil de pagar. La carne de calidad no debería obligarnos a elegir entre comer menos, renunciar a ciertos cortes o pagar un precio excesivo.
Comprando juntos toda una unidad de media res (una media ternera entera), el precio baja significativamente volviéndose fijo por kilo para toda la carne que llevas. Se reparten los cortes a partes iguales, y el precio baja hasta un 40% frente a lo que hoy encuentras en supermercados, grandes superficies o carnicerías convencionales.
Y además, te llevas los cortes más nobles en todos los packs que vendemos: solomillo, lomo alto, lomo bajo y ojo de bife, todos incluidos en la compra conjunta y al mismo precio.
Comprando juntos, somos la alternativa que esperabas, una más inteligente, más directa y más comunitaria de comprar carne que puede revolucionar la realidad a la que nos acostumbramos en estos tiempos de crisis silenciosa. Sin intermediarios. Sin trampas. Sin agua.
Así es como SAGRADA se convierte en SAGRADA FAMILIAR, para que un chuletón no sea nunca más un capricho individual, sino un derecho de todos.
Porque cuando compramos juntos, la calidad vuelve a estar al alcance de las familias "reales".
Sagrada Familiar. Buena carne. Inteligencia comunitaria.
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